— ¿Cómo pasarás la Nochebuena, Sofía? ¿Te irás con tu familia?
— Vicente no tengo familia, solo soy yo.
—¿En serio? ¡Vaya!… Entonces, ven con nosotros. No quiero que te quedes sola—se acercó, la sujetó del cuello y la haló hacia él y la besó. Ella no se sentía con muchas ganas de discutir, el llanto repentino la había dejado con las defensas bajas. Se besaron lujuriosamente.
Vicente se apartó un poco y le preguntó.
—¿Todavía sigo exiliado?
Ella asintió con la cabeza sonriendo.
—Perfecto, voy a