La mente del hombre de negocios, trabajó a toda la velocidad de la que era capaz, analizando pro y contras. Y luego le envió un mensaje de texto a Ernesto, que se encontraba al otro lado de la mesa.
“¡Llama a mi teléfono celular! ¡Después te explico!”
Cuando Ernesto lo leyó, levantó una ceja mirando con el entrecejo fruncido y escribió en su teléfono. Vicente recibió un mensaje de vuelta.
“¿Tienes ganas de ir al baño? No tienes que disimular una llamada. Solo di que tienes un llamado de la na