Un jefe acosador.
El teléfono insistió. Una, dos, tres veces. El nombre de "amor" parpadeaba en la pantalla oculta.
—¿Tienes miedo de que escuche mi voz? —se mofó él, acercando su rostro al de ella, lo suficiente para que sus alientos se mezclaran—. ¿O es que el gran amor de tu vida no sabe que estás en Londres conmigo, celebrando mi victoria? Responde. Ahora.
Kateryn sintió que el aire se le escapaba. Con los dedos temblorosos, sacó el teléfono. El rostro de Sebastián se tensó al ver la palabra amor en la p