Bajo la trampa.
La mañana del domingo llegó con un sol radiante que se filtraba a través de los grandes ventanales de madera, evaporando los últimos rastros de la tormenta. En la planta baja de la cabaña, Alexander ya se encontraba despierto y contento por su beso de la madrugada con Kateryn. Moviéndose con ritmo, preparó una charola de madera impecable: colocó fruta picada, pan tostado y sirvió café caliente en dos tazas. Su plan era completamente caballeroso; quería mimar a Kateryn llevándole el desayuno dir