Jaque mate.
—Me temo que aún no termina mi jornada Alex.
Sebastián clavó los ojos en Kateryn al escucharla hablarle con tanta confianza a su cuñado.
Valeria, que no perdía detalle de la tensión volcánica de su prometido, vio una oportunidad de oro. Le encantaba la idea de que su hermano mantuviera ocupada a la mujer que tanto la inquietaba.
—Pero puedes venir con nosotros. Después de la inspección nosotros iremos a cenar. Así podrás invitar a Kateryn a ese café.
Sebastián se quedó mudo, atrapad