Hilos de bondad.
Al verla, Kateryn contuvo el aliento, pero Valeria reaccionó de inmediato. Con su habitual falsedad de alta sociedad, dibujó una sonrisa radiante y se acercó a saludarla con una amabilidad exagerada.
—¡Kateryn, no me sorprende verte temprano! —exclamó Valeria, acomodándose de manera sutil el cabello, aunque esta vez su peinado cubría perfectamente su cuello—. Imagino que es por el nuevo proyecto. Sebastián me estuvo contando todos sus planes anoche; te aseguro que va a ser un éxito rotundo, lo