No me mires así.
Para Kateryn, la noche se convirtió en un calvario de insomnio. Tras cerrar el trato con Sebastián por mensajes, prefirió no volver a salir de la habitación, queriendo imponer un muro de ladrillos entre ella y la abrumadora presencia de Alexander. Sin embargo, alrededor de las tres de la mañana, la garganta seca y la ansiedad la obligaron a abandonar la cama.
Bajó a la cocina descalza y de puntitas sin hacer ruido. No quería despertar a Alex. Se deslizaba sumida en las sombras de la cabaña, i