27. Propuesta laboral.
Kateryn llegó a la casa de campo con el motor del auto aún caliente y el pulso acelerado. Al entrar, Sara la esperaba en la sala con una expresión que oscilaba entre el alivio y la angustia.
—Llegas tarde, Kiki —sentenció Sara, cruzándose de brazos. Pero al ver el rostro apabullado de su amiga, cuestionó—: ¿Pasó algo?
—Sebastián —respondió Kateryn simplemente, dejando las llaves sobre la mesa—. Me siguió. Luego te cuento los detalles; ahora solo necesito ver a Leo.
Sara frunció el ceño, p