13. Colapso.
El mundo de Sebastián se detuvo en el preciso instante en que el peso de Kateryn cayó sobre su pecho. El pánico, una emoción que creía haber desterrado de su sistema hacía años, le subió por la garganta como hiel.
La levantó con una facilidad que lo asustó; se sentía tan ligera, tan frágil, como si el cansancio la hubiera ido evaporando día tras día.
La llevó a zancadas hacia el despacho contiguo, el que estaba en medio de la remodelación. El lugar era un caos de lonas plásticas, botes de p