POV: Layla
El silencio en la biblioteca de los Al-Qasimi solía ser un refugio.
Hoy, era una tumba.
Layla estaba sentada en el suelo, rodeada de las alfombras persas que valían más que la educación de un pueblo entero.
A su alrededor, dispersos como hojas secas de otoño, estaban las copias de los documentos que había extraído de los archivos de su padre.
Su mente, entrenada en la diplomacia y el arte, luchaba por aceptar lo que sus ojos leían.
—No puede ser —susurró.
Pero la tinta no mentía.
Hacía dos días, creía que Khalid había falsificado la firma de su padre para obtener terrenos. Que su familia era una víctima chantajeada por vergüenza.
Pero había seguido cavando.
Había buscado los registros financieros de 2005. El año en que Al-Rasheed Holdings pasó de ser una constructora mediocre a un gigante.
Layla tomó una hoja de cálculo amarillenta.
Proyecto Génesis.
Era una lista de inversores iniciales.
La mayoría eran anónimos. Sociedades en Panamá. En las Islas Caimán.
Pero Layla recono