POV: Catalina
El ascensor subió en silencio.
100... 120... 140.
Con cada piso que ascendía, sentía cómo mi cuerpo cambiaba.
Mis hombros, que habían estado tensos y fuertes en la galería con la Hermandad, se relajaron artificialmente.
Mi barbilla, que había estado alta y desafiante, bajó unos milímetros.
Mis ojos, que habían brillado con fuego revolucionario, se apagaron hasta convertirse en dos estanques de agua mansa.
Era una metamorfosis física.
Me estaba poniendo el disfraz.
Cuando las puert