POV: Catalina
El ascensor subió en silencio.
100... 120... 140.
Con cada piso que ascendía, sentía cómo mi cuerpo cambiaba.
Mis hombros, que habían estado tensos y fuertes en la galería con la Hermandad, se relajaron artificialmente.
Mi barbilla, que había estado alta y desafiante, bajó unos milímetros.
Mis ojos, que habían brillado con fuego revolucionario, se apagaron hasta convertirse en dos estanques de agua mansa.
Era una metamorfosis física.
Me estaba poniendo el disfraz.
Cuando las puertas se abrieron en el piso 148, Catalina la General se había escondido.
Y Catalina la Esposa Trofeo estaba lista para salir a escena.
El penthouse estaba en penumbra.
Solo había una luz encendida en el salón.
Khalid estaba allí.
De pie frente al ventanal. Mirando la ciudad como si fuera el dueño de cada luz que parpadeaba abajo.
Llevaba un vaso de cristal en la mano. El hielo ya se había derretido.
Llevaba esperando un rato.
Caminé hacia él.
Mis tacones sonaron en el mármol. Clac. Clac.
Él no se