POV: Zara
El ventilador de pie en la esquina del apartamento gemía agónicamente.
Clac-clac-clac.
Hacía treinta y cinco grados en la habitación, incluso a las dos de la madrugada. El aire de Deira era una sopa espesa de humedad y olor a especias rancias.
Zara Okonkwo-Silva se secó el sudor de la frente con la manga de su sudadera gigante.
No sentía el calor.
Solo sentía el frío eléctrico de la Red.
Sus dedos volaban sobre el teclado mecánico. El sonido de las teclas era una ametralladora rítmica en el silencio de la noche.
—Vamos, maldito cortafuegos —murmuró, con los ojos fijos en el monitor central.
La pantalla negra estaba llena de líneas de código verde cascada.
Para el mundo, Zara era una inmigrante ilegal que arreglaba móviles rotos por unos pocos dírham.
Pero aquí, en su cueva digital, era Dios.
El objetivo: El servidor privado "Sombra" de Al-Rasheed Holdings.
Khalid creía que era impenetrable. Había gastado millones en ciberseguridad israelí de última generación.
Pero Khalid ha