La galería Qasr Al-Fan estaba cerrada al público.
Las luces principales estaban apagadas.
Solo quedaban encendidos los focos de suelo que iluminaban las esculturas, proyectando sombras largas y dramáticas contra los muros blancos.
Parecía una catedral moderna.
O una cripta de lujo.
Yo llegué la última.
Sera me había dejado en la puerta trasera, para que no nos vieran entrar juntas.
Empujé la puerta de servicio.
El aire acondicionado estaba bajo. Hacía frío.
Caminé hacia el salón principal.
El s