POV: Catalina
El teléfono sonó un martes por la mañana.
No era mi teléfono "seguro" de espía. Era el teléfono fijo del estudio, un aparato de baquelita negra que había desempolvado la semana pasada solo por nostalgia.
Estaba concentrada, trazando la curva de una pérgola en mi boceto del refugio.
Lo ignoré.
Riiiing. Riiiing.
Insistente. Antiguo.
Suspiré, solté el portaminas y contesté.
—Estudio Solís —dije, sintiendo una extraña satisfacción al pronunciar esas dos palabras.
—¿Buenos días? ¿Hablo con la arquitecta Catalina Solís-Navarre?
La voz al otro lado era masculina, grave, con un acento británico impecable.
—Soy yo.
—Señora Solís, mi nombre es Julian Thorne. Soy socio principal de Thorne & Partners, Londres.
Me quedé helada.
Thorne & Partners no era una firma de arquitectura. Era la firma. Ganadores de tres premios Pritzker. Responsables de rediseñar el skyline de Singapur y el nuevo museo de Oslo.
Eran los dioses del Olimpo arquitectónico.
—¿En qué puedo ayudarle, señor Thorne? —