POV: Catalina
El teléfono sonó un martes por la mañana.
No era mi teléfono "seguro" de espía. Era el teléfono fijo del estudio, un aparato de baquelita negra que había desempolvado la semana pasada solo por nostalgia.
Estaba concentrada, trazando la curva de una pérgola en mi boceto del refugio.
Lo ignoré.
Riiiing. Riiiing.
Insistente. Antiguo.
Suspiré, solté el portaminas y contesté.
—Estudio Solís —dije, sintiendo una extraña satisfacción al pronunciar esas dos palabras.
—¿Buenos días? ¿Hablo