POV: Catalina
El timbre del estudio sonó dos veces.
Corto. Decidido.
Miré el reloj. No podía ser Dante; acababa de irse a buscar hotel.
Me sequé las manos, todavía húmedas de lavarme la cara, y caminé hacia la puerta.
—¿Se te olvidó algo? —pregunté, abriendo con una sonrisa, esperando ver la cara de Dante.
Pero la sonrisa se me congeló en los labios.
No era Dante.
Era una mujer pequeña, vestida completamente de negro, pero no con una abaya tradicional, sino con un abrigo de lana oscuro y un pañ