POV: Catalina
La luz de la mañana en Barcelona era impenitente.
Entraba por los ventanales del estudio, iluminando cada mota de polvo, cada grieta en el suelo de mosaico, cada duda en mi mente.
Dante se había ido anoche.
Me había dejado con un beso en la frente y una promesa de café.
Debería estar feliz. Debería estar bailando por la habitación. El hombre que amaba me había ofrecido un futuro sin condiciones.
Pero en lugar de bailar, estaba sentada en el suelo, con las rodillas pegadas al pecho