73. Confundida por unos nuevos labios
Por un efímero instante Altagracia observa como todo lo que ha creado para recuperarlo todo se derrumba. Con su padre aquí, Roberto, nada volverá a ser igual. Teme. Su cuerpo se inmoviliza.
Roberto Reyes tiene estirada su mano como señal de saludo. Altagracia sale de su ensoñación para mirar la mano delante de ella. Sólo ha pasado un par de segundos y cree que es una eternidad.
Mirándolo otra vez, Altagracia toma la mano de su padre en un intento de creer que todo está bien y no dejarse influen