74. El mundo arderá en llamas
Las palabras de él, sus palabras, vuelven una tormenta su mente.
“Tus ojos me traen a la vida.” Altagracia aguanta la respiración.
“Mía.” La voz de Gerardo retumba en su mente.
Se separa de Gerónimo a los segundos.
—Lo lamento, pero no —Altagracia traga saliva, balbuceando. Coloca las manos en su pecho desnudo—. No deberíamos estar haciendo esto. Lo lamento tanto.
—No haré nada que no te guste, Ximena.
Gerónimo rodea su cintura, atrayéndola hacia él. Altagracia logra sentir otro beso en sus lab