61. Los papeles se intercambian
—¡¿Ximena?! —Juan Carlo continúa exigiéndole. No la suelta. Los gestos demuestran desesperación mezclada con rabia—. ¿Qué escuchaste?
El enfermero junto a dos oficiales más los empujan hacia el pasillo. La puerta se cierra, y en un abrir y cerrar de ojos deja de ver a Santiago agonizando en su propia sangre. Con el cuerpo tan inmóvil Altagracia no se da cuenta que Juan Carlo la saca del lugar hasta lograr ver la luz del sol, donde la luminosidad la ciega por momentos y es un golpe directo a su