36. En la mirada de quién no debe
En los establos, Ignacio Gonzáles lanza el celular hacia el suelo justo cuando Soledad le cuelga.
—Zorra de cuarta —es lo primero que suelta rechinando los dientes. La pobre cree que puede pedirle dinero como si se tratase de su mujer.
A la única qué podía darle todo el dinero del mundo era Altagracia Reyes, la mujer de su vida. Y ésta zángana, como la llama, cree que acostándose con él tiene más poder que Altagracia por estar muerta. Sólo la utiliza para satisfacer lo qué nunca pudo hacer con