15. Horror
—Esto es el colmo —enervada, Altagracia deja el banco brotando en la rabia. El nombre de Gerardo en la conversación cambió el rumbo por completo de esto. ¿Dueño…? ¿Dueño de qué? ¿Dueño de todo lo que toca ésta ciudad?
¿Dueño de su propia vida? Unas lágrimas de rabia no tardan en brotar y bajar sobre sus mejillas. Esta era la única salida para todas las deudas que sufre. Camina de un lado hacia el otro, recibiendo el viento fuerte de la ciudad, que secan sus lágrimas para dejarle camino libre a