14. Un hermoso ángel derritiendo un corazón frío
—¿Y qué tiene usted para ofrecer? —Altagracia tiene las manos en la cintura, con la vista en la llanura de las hermosas tierras de Villalmar. Azucena está dentro de la casa, no soporta el sol abrasador a éstas horas del mediodía.
—Señora, conozco muy bien éstas tierras. ¿Conoce a Don Horacio? Fui su capataz, me críe con él desde niño. Ya luego trabajé para otros hacendados —el llamado Géronimo no se ha ido. Es más, por órdenes de Altagracia, no se movió de aquí y la siguió cuando lo mandó a lla