Su cuerpo se sentía pesado pero complacido, apresado bajo el de Adrien cuando éste se acostó cuidadosamente sobre ella, ambos igual de agotados. Sin poderse separar del Alfa debido al nudo plantado con firmeza dentro de sí, Hana se limitó a abrazarlo. Sólo el sonido de sus respiraciones agitadas llenaba el dormitorio, transpirados y satisfechos.
Hana apreció la húmeda lengua de Adrien lamiendo la mordida de apareamiento, ayudando a iniciar el proceso de cicatrización. Aunque Adrien estaba demas