Las innumerables reacciones mínimas producidas por la sorpresa no preocuparon a Adrien, pero cuando el pálido comenzó a vacilar en algunas ocasiones, decidiendo si omitir la parte del beso y todo lo que transcurrió después, las sonrisas y las pícaras miradas que sus familiares intercambiaron le erizaron la piel.
No supo cómo, pero ellos lograron unir las piezas y hacer una correcta suposición, al parecer. —De acuerdo. A ver si entendí, esto empezó como una farsa para salvarte del matrimonio que