Se había prometido a sí misma formar una familia, darles todo el amor a sus hijos y nunca abandonarlos, no los dejaría solos como lo hicieron con ella. Entre las enseñanzas que creía primordial inculcarle a un niño estaba jamás perder la esperanza, pero era irónico ver que ella la había perdido ya desde hace mucho.
—¿Pueden salir? Quiero estar a solas. —Camila, cabizbaja, habló pausadamente mientras se recostaba en la cama. —Aunque, pensándolo bien, quiero hablar con Hana.
La Omega mencionada n