Hana rodó los ojos, molesta por la necedad del Alfa.
—Debiste haber esperado un poco más, Adrien. —dijo—. Aunque tus heridas externas hayan sanado, puede que tus heridas internas aún no...
—Ya ha pasado una semana, Hana, estoy bien. —Adrien plantó un pequeño beso en los labios de su pareja, percibiendo la suave y dulce textura característica de los labios de ella. El mayor suspiró—. Quiero acabar con esto de una vez por todas. Greco está siendo un grano en el culo y quiero deshacerme de él el d