Parte XXII.- Podemos derrotarlo.
Me levanté torpemente, adolorido por el golpe, y coloqué mi mano en mi costilla con la intención de realizar una cura y así poder continuar. Caminé como pude, evitando el caos que había a mi alrededor, pero mi enemigo me encontró rápidamente. Lo vi a varios metros de mí, y eso hizo que los nervios dificultaran la ya de por sí difícil tarea de realizar un hechizo de curación. Traté de concentrarme como hacía Aldric, pero era imposible. Aquella luz verde aparecía intermitentemente en mi palma, per