Capítulo 6. Ya no tienes que preocuparte por mí
Al día siguiente, Luz llegó al café con las energías renovadas y a medida que los siguientes dos días fueron pasando, se ganó el corazón de los clientes con su amabilidad y simpatía. Carlos estaba impresionado con su dedicación y el cuidado que ponía en cada taza de café que servía.
Pero aun con todo aquello ella no podía dejar de pensar en Nero. No podía evitar preguntarse por qué él estaba tan interesado en que tomara su propuesta si incluso había tomado la decisión de buscarle un trabajo pa