Capítulo 68. Una familia
Un lobo pardo de ojos azules muy claros veía con atención el escenario desde la oscuridad del bosque. Sus ojos analizaron el espacio con detenimiento, buscando el punto y momento exacto en el que pudiera hacer su primer movimiento.
Luz se encontraba frente a Amelia, cada una tenía su frente pegada a la de la otra y los ojos cerrados mientras de ambas desprendía un esplendor blanco escarchado.
—Se siente cálido, como si el sol estuviera a unos metros de distancia —alcanzó a murmurar Luz mientras