Capítulo 60. Siguiente movida
—A mi no me mires de ese modo, cachorro —gruñó Ber girándose hacia Marciel con los puños
apretados y con toda la intención del mundo de lastimarlo—. Es tu culpa que ellos estén aún
aquí, vivos y a solas con el viejo en aquella torre llena de la información de la que nadie puede
enterarse.
—¿¡Mía!? —espetó acercándose con furia hasta quedar frente a él—. ¿¡Me hice todos estos
golpes solo para que cedieras por la estúpida de tu sobrina!? ¡La idea inicial era culpar a esa
mujer de lo que “me