Capítulo 54. Miedos y sacrificios
El viaje fue tortuoso y en un completo silencio incomodo entre los dos. Cada cierto tiempo Nero abría la boca para decir algo, pero cavaba cerrándola y se concentraba en la carretera. Luz por otro lado se mantenía con la vista fija en aquellos árboles que no paraban de pasar con rapidez, hasta que una figura entre ellos llamo su atención.
Una pequeña loba blanca corría entre los árboles con gran libertad, su pelaje era peinado por el viento y cuando sus ojos esmeralda conectaron con los de Luz,