Capítulo 17. Olvídate de esa chica
Luz no sabía si era mejor buscar un trozo de pan y atragantarse con el o salir corriendo de allí lo más rápido que pudiera para esconderse en el primer agujero que encontrara.
Estaba completamente avergonzada y Nero se negaba a dejarla escapar de sus brazos tan fácilmente.
—¿Y cuándo piensa declararse, señor Benaroch? Una no rejuvenece con el paso del tiempo —comentó la señora con una sonrisa llena de picardía.
—Es cierto, señor Benaroch. Además, a las damas les gusta tener un anillo en el dedo