Daniel se removió en el asiento y Helena se mantuvo pegada a él. Era una sensación maravillosa, íntima y cercana. Cerró los ojos y grabó aquellos momentos en su memoria para los largos años de soledad que la aguardaban… Daniel ya había empezado a apartarla de su vida. ¿Cuánto tiempo transcurriría hasta que ella dejara de ser su amiga, y tal vez su secretaria?
Apartó los funestos pensamientos de futuro y se concentró en el delicioso presente que estaba viviendo. Su cabeza apoyada en el pecho de