Capítulo 29. El escenario detrás de la libertad
—¡Deja de tratarme como una pieza de exhibición dentro de tu caja fuerte, Adrian! —espetó Aletta, rompiendo el silencio del despacho.
Se mantenía erguida, inmóvil frente al escritorio de caoba. Su traje gris lucía rígido, casi como una armadura con la que intentaba ocultar su miedo. Su rostro, que antes solía mostrar signos de cansancio, ahora era plano y frío. Después de todo el drama en la mansión Vance, había decidido volver al trabajo sin esperar demasiado del hombre que era su jefe.
Adrian