Capítulo 27. Descubiertos
—¿¡Explícate!?
Anderson estaba de pie allí, con la mirada clavada en la pantalla del monitor hasta el punto de que el médico sentía que podía morir solo por esa mirada.
El doctor sudaba frío; la mano con la que sostenía la sonda del escáner temblaba violentamente, la punta metálica chocó contra el borde del monitor, y un sonido áspero y torpe rompió el silencio de la habitación.
En la pantalla, aquel latido resonaba. Demasiado real para un secreto que se suponía ya estaba enterrado.
—Yo... yo c