Capítulo 26. Detector de mentiras
Adrian tiró del brazo de Aletta con brusquedad, sus dedos apretaron la muñeca de la mujer hasta hacerla doler.
—No lo sueltes —susurró, mientras sus ojos recorrían cada rincón de la habitación, buscando puntos ciegos que tal vez no captaran las cámaras.
La puerta se cerró con llave; el sonido del cerrojo metálico al deslizarse resonó con fuerza en sus oídos.
Adrian no le pidió que se acercara a la cama con calma. Empujó a Aletta hacia el colchón y luego tomó el vaso de agua sobre la mesita, vac