Capítulo 16. Fiesta y amenaza
Adrian colocó la caja de terciopelo sobre la mesa, justo frente al espejo donde estaba sentada Aletta. En su interior, un collar de diamantes con zafiro, frío, reflejaba la luz de la habitación.
—¡Póntelo! —ordenó Adrian, frío, sin admitir réplica.
Aletta observó su reflejo en el espejo y luego desvió la mirada hacia el collar con inquietud.
—Es demasiado llamativo. Yo solo soy su secretaria, señor Adrian. Una joya así atraerá la atención equivocada.
Adrian se colocó detrás de ella, apoyando am