Capítulo 17. Confesión en medio de la lluvia
Adrian apagó el motor, cortando toda conexión, una señal clara de que no quería ser interrumpido por nadie.
El sonido de la lluvia golpeando el techo del coche resonaba como miles de dedos tamborileando sobre el metal, creando un ritmo monótono.
—¿Crees que ese contrato lo es todo? —preguntó Adrian. Su voz era plana, más fría que el vaho que comenzaba a empañar los cristales.
—¿De verdad piensas que tu vida volverá a la normalidad después de dos años?
Aletta fijó la mirada en el tablero oscuro.