FLAVIANA
—Entiendo que te deje de ver hace mucho, me dedique al negocio pero no lo entiendes, no todos tenemos el poder del Satán, yo no me podía dar el lujo de nombrar a mi hija cómo líder, Flaviana.
—Es verdad, pero tenías el poder de no dejar que me alejen de todo, de no permitir que crezca recibiendo carencias y humillaciones— mamá dice que tenía que pasar las pruebas del señor— esa mujer me golpeaba, me insultaba, le gustaba despertarme en medio de la madrugada y dejarme en el huerto a r