FLAVIANA
—Quiero ser tuya.
Ya lo soy y no quiero vivir arrepentida por eso, mi corazón duele igual que mis piernas, pero no es un dolor que lamento, por el contrario, mi pecho no es suficiente para abarcar la felicidad que siento dentro de mi y mi cuerpo se expande demasiado para empezar al reemplazar el ardor por un placer más grande cuando él se mueve.
—¡Oh!.
No puedo explicarlo, las sensaciones que me atormentan realmente lo hacen porque son un remolino que consume mi cuerpo, mi mente y