Shanghái, China
Una avioneta sobrevolaba toda la zona norte de la ciudad. Piero piloteaba, acercándose más al objetivo, mientras su compañero se preparaba para lanzar una de las bombas que le habían comprado al Pakhan para cumplir con su misión.
—Objetivo en la mira —anunció, cuando la aeronave se acercaba a las afueras del distrito Baoshan, en unos viejos almacenes de la zona industrial que habían sido abandonados y que las Tríadas habían ocupado.
El Shan Chu las visitaba a diario. Ahí estaba