—¡Pues sí, carajo! ¡Ardo en celos por imaginar lo que pudo haber pasado! ¿Cómo querías que actuara después de saber que estuviste con él? Ambos sabemos que lo que él sentía por ti era más que una amistad. Estaba enamorado de ti hasta los cojones, y te juro, Livia, que si tú no lo hubieses matado, lo hubiera hecho yo. No por querer llevarte de regreso con Enzo, sino por la osadía de desearte —vociferó, harto de tener que ocultar lo que sentía. Ya nada le importaba. Esa inexpresividad que lo cara