Livia
Sonreí, acomodando mi cabello antes de bajar de la camioneta. Eran pasadas las once de la noche, ya estaba oscuro y las luces de la ciudad iluminaban las calles. Había una enorme fila de personas queriendo entrar al club, la algarabía de quienes discutían con el guarda por no dejarlos entrar y los chillidos de felicidad de quienes sí lo lograban.
Matteo era conocido como el rey de los clubes nocturnos, en Roma, Milán y Palermo. Aunque este último era coadministrado por el capo de la Cosa