Mundo ficciónIniciar sesiónPero el desmayo de Risa no detuvo el proceso que seguía desarrollándose junto a mis piernas. Allí, la anciana y Tilda terminaron de extraer al bebé, que yació inerte en la sábana, su carita congestionada y de un horrible color azul, el cordón umbilical todavía uniéndolo al seno de mi pequeña.
Por un momento creí que los había perdido a los dos, y el horror era tanto que todo pareció dar vueltas a







