Mundo ficciónIniciar sesiónPermanecí donde estaba, consumido por la angustia, aunque obedecí a madre.
Poco después oí el grito de Risa, largo y ahogado, como si apretara los dientes para contenerlo. Sonaba como si estuviera haciendo un esfuerzo sobrehumano a pesar del dolor que le causaba. Mendel y Milo aparecieron de la nada a mi lado, me sujetaron los brazos y me obligaron a retroceder hacia los sillones.
Otro grito desgarrador de Risa llenó los aposentos de madre, y e







