Mundo ficciónIniciar sesiónEstábamos todos demasiado excitados para pensar siquiera en volver a la cama, así que arropé a los niños mientras Mael se lavaba, y luego nos sentamos los cuatro a comer frente al fuego, platicando animadamente como si fuera pleno día. El cansancio nos venció dos o tres horas más tarde y al fin nos fuimos a dormir, los cuatro muy juntos en nuestra cama.
Sin embargo, a la mañana siguiente desperté completamente sola. Aunque fue sólo un instante. Lo que me había despertado había sido el







