Mundo ficciónIniciar sesiónTal como me advirtiera la reina, el bebé continuó creciendo, ahora a ojos vistas, y pronto los faldones de mis vestidos nuevos ya no cerraban completamente, dejando ver una delgada línea blanca de la falda interior.
Sheila y Quillan se habían dado cuenta que me sucedía algo, pero calmé sus inquietudes asegurándoles que estaba bien. Me observaron unos días, y al parecer llegaron a la conclusión de que no era nada preocupante. Sin embargo, mi nuevo vestuario les llamó la atención, especi







