Mundo ficciónIniciar sesiónMuriel y Casey pasaron varios días en el castillo, y antes de partir aceptaron la invitación de Mael de visitar la aldea del Bosque Rojo, donde había lugar de sobra para que los clanes perdidos vivieran tranquilos, al menos hasta que decidieran si querían quedarse allí o buscar otras tierras.
—¿Nos acompañarás? —me preguntó Mael esa tarde—. Partimos en la mañana y haremos noche allí.
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