Mundo ficciónIniciar sesiónMael iba a cerrar las puertas a mis espaldas cuando se detuvo, mirando intrigado hacia la escalera. Seguí su mirada y vi que los hijos menores de Milo y Fiona trepaban a los saltos los últimos escalones en cuatro patas y corrían hacia nosotros, colándose dentro entre nuestras piernas. Sus padres los seguían de la mano, las cabezas casi juntas, como una parejita de adolescentes enamorados, platicando con sus mentes a juzgar por sus expresiones.
Milo se







