Mundo ficciónIniciar sesiónKantor me enfrentó con una mirada penetrante, rapaz. Meneaba otra vez la cabeza, tan sorprendida como ellos, cuando advertí que sus ojos bajaban de mi cara a mi pecho bajo el chal entreabierto.
Retrocedí instintivamente cuando se adelantó con un movimiento repentino, tendiendo ambas manos hacia mí. Mi reacción lo detuvo.
—Ábrete el chal —ordenó.
Una vez más, no tenía más alternativa que obedecer. Sus labios delgados se fruncieron en una sonrisa burlona.
—Mira qué b







